No sólo las cartas de amor
No sólo las cartas de amor
son ridículas.
Aquí en esta medianía
de no saber,
en esta permanente fugacidad,
todo es ridículo.
Peinarse, triunfar,
airarse,
dar la espalda, matarse
hablar duro, comprarse unos
zapatos, es ridículo.
Así que uno apenas puede
hacer un gesto, una pequeña
ironía, un poema,
para salvrse
y esto también es ridículo.
Enrique Mujica
